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miércoles, 20 de mayo de 2015

Norman Briski: un Ricardo III de juego invertido



          
Para Norman Briski lo que sucede en el escenario es un juego que desvela las esencias. Su versión libertaria de “RicIIIardo,” uno de los personajes más controvertidos de la historia inglesas inmortalizado por William Shakespeatre, en efecto es una historia apócrifa que modifica la genealogía de los hechos para convertir a Ricardo III en un subversivo insertado en la perversa clase de la corona inglesa. 

Es un juego que pone al poder frente al espejo. Entonces, con la historia torcida entre la guerra de los cien años y las guerras civil de las dos rosas,  dice Ricardo: “Entre rosas y margaritas, está la pelea por el florero…mañana seré coronado por la patria, la patria que combate a la patria…”
Dirección de Norman Briski con Sergio Barattucci. Domingos 18 horas en el Teatro Calibán TEATRO CALIBAN: México 1428 PB 5 CABA. Reservas al 4384-8163 o 4381-052. Localidades $100 / $70-  Duración 85 minutos
Equipo Artístico
Actriz: Laura Gargiulo Músicos: German Cunese, Luciano Andres Pereyra, Pedro Gelardi y Emiliano Virasoro Asistente de Dirección: Fernanda Martinez Diseño de luces y escenografía: Norman Briski Asesoramiento histórico: Graciela Sarti Dibujos y Cinematografía: Eduardo Newark Realización escenográfica: Ignacio Liang, Demian Karlof, Juliana Appel, Guillermo Bechthold y Sergio Barattucci Vestuario: Giselle Grieco Pesce Asistencia: Elena Perez  Auxiliar de escena: Federico Rodriguez  Mascaras: Deborah Pitcovsky Edición video maqueta: Juliana Appel Realización  maqueta: Ignacio Liang, Demian Karlof, Juliana Appel. Coach esgrima: Salvador Oliva Operación de luces y sonido: Marcelo Pañale Diseño Gráfico: Diego Humberto Zamora y Valeria Ré Fotos: Emmanuel Melgarejo Prensa y Difusión: Valeria Ré/ 15-5899-2099
Agradecimientos: Alberto Bosio, Flor Sánchez Elía, Magui Luraschi, Eliana Wassermann, Guillermo Piergentili, Juan Basterra, Poto Merlo, Daniel Ferrandino, Mauro Salvatori y David Paladino.

martes, 11 de noviembre de 2014

"Vidé/la muerte móvil," de Vicente Mueiro con dirección de Norman Briski en el Teatro Calibán

Con el paso del tiempo las tragedias más sangrientas, los genocidios, las acciones más lacerantes de la historia, en código humorístico y grotesco, ofrecen una buena oportunidad para reflexionar sobre la condición humana. Es lo que entiende el dramaturgo Vicente Muleiro, cuyo espectáculo “Vidé/La muerte Móvil” ha subido al escenario del Teatro Calibán en Buenos Aires con la afilada dirección de Normán Briski.

“El grotesco es una selva oscura donde, para dar con una certidumbre, se necesita de la risa; un modo particular de transitar las más recónditas miserias de lo humano,” explica Muleiro. ¿De qué otra manera puede uno descifrar los últimos 50 años de la historia argentina? ¿Cómo se puede dejar de reír frente a los intentos del dictador Videla (Vidé) de conseguir una “buena muerte?” 
¿Cómo se puede reír a una dictadura que desapareció a 30.000 personas,  secuestró a los bebés de presas políticas, aplicó tortura sistemática en centros clandestinos de detención, cerró el Congreso,  entregó la economía a grupos de élite y burló de las organizaciones de derechos humanos con el eslogán "somos derechos y humanos?"

En el espectáculo Vidé necesita un interlocutor, un secuaz, un cómplice y ese personaje es Biondi, un ser versátil, de múltiples facetas, el otro que el dictador va a manipular para llevar a cabo sus nefastas acciones.

La historia de la dictadura argentina vista desde la óptica “realista” sería un ensayo más o un vituperio más si no fuera por la capacidad de Muleiro de transformar lo trágico en un bello espectáculo grotesco, con el enorme aporte de Briski y dos talentosos actores.


La puesta logra enfatizar lo que el guion sugiere. Un enorme agujero en el medio, un mundo subterráneo donde yacen las víctimas; una enorme cruz iluminada; un cura que vuela por el aire; la voz divina del genocida; un muñeco político que desciende de la parrilla; el placard que se transforma en Ford Falcon, símbolo de la represión de la dictadura; el contraste de los vestuarios entre gris y negro, como también los trajes rayados de los presos; los rostros maquillados, pues detrás de los asesino hay un cómplice. 
    
“¡Una paz, una paz, una paz digna de ser vivida!” grita Vidé con la voz ronca del Dictador Jorge Videla. Se mueve como un soldado de lata, como Videla, es patriotero, como Videla, dice que los desaparecidos son víctimas de los subversivos, como Videla. En cambio Biondi seduce el espectador con sus movimientos y destreza corporal, sus adaptaciones. Y el agujero siempre asoma ahí en el medio, un peligro latente y real para los actores.

Una propuesta que va hasta las raíces de lo teatral, que induce a la reflexión, que produce placer visual, que emplea múltiples lenguajes expresivos, una experiencia única en el Teatro Calibán.

 Lunes a las 21 hs. “Vidé / la muerte móvil”, de Vicente Muleiro, y dirección de Norman Briski. En el Teatro Calibán, México 1428. Tels.: 4384-8163 // 4381-0521. Entrada $80.- 
Ficha Técnica: Autor: Vicente Muleiro;

Interpretes: Marcelo D’ Andrea (Vidé) y Carlos March (Biondi); Voz en Off: Eduardo Aliverti; Operador de Luces: Bernardo Cánepa y Hernán Caleca; Operador de Sonido: Marcelo Melingo; Banda Sonora: Martín Pavlovsky; Vestuario: María Claudia “Clo” Curetti; Escenografía: Guillermo Bechthold y Marcelo D’ Andrea; Maquillaje: Elena Sapino; Fotografía: Emmanuel Melgarejo y Nacho Liang;  Foto /Falcon:  Emmanuel Montengero; Asistente de Escena: Guillermo Bechthold; Diseño Sonido: Víctor Monte; Títere: Guillermo Bechthold; Jingle Noticiero:  Letra: Norman Briski; Música: Gastón Cordera; Diseño de Luces y Escenografía: Norman Briski; Asistencia de Dirección: Marcelo Melingo, Guillermo Bechthold; Dirección: Norman Briski.

domingo, 24 de agosto de 2014

"Las 50 Nereidas" de Norman Briski en el teatro Caliban de Buenos Aires

Hay algo denso y a la vez profundamente poético en el espectáculo “50 Nereidas,” como un intento de comunicar esencias con frases que no respetan las convenciones del lenguaje, llenar un espacio teatral con una energía dispersa que incluso desafía la comprensión del espectador. La obra parte de la mitología griega sobre las ninfas que simbolizaban todo aquello que hay de hermoso y amable en el mar; es apenas el arranque, un empuje suave para poner en acción la creación y la recreación, un proceso que se produce en un mundo actual lleno de  desequilibrios y desafíos.  

Eliana Wasserman entra en el escenario como errante sin tiempo y sin lugar, guantes de cuero abrigando sus pies; el techo de cristal ilumina lo que podría ser el mar, dándole un aspecto etéreo a la actriz y a sus espaldas un cuadro de edificios urbanos de Buenos Aires.

No hay 50 Nereidas, tampoco las dos de una versión anterior del autor;  solamente la actriz Eliana Wasserman, dialogando, como homeless, como Nereida exiliada fuera del mar, delirando con exquisitez, intentando adaptarse a la nueva realidad, las palabras saliendo de su boca como la esfuma del mar, burlándose de la muerte, merodeándose sobre una claraboya que podría ser una pecera, el mundo o una tumba. 

Para el espectador entender el “relato” es menos importante que abrir la mente y la conciencia a un oleaje, como cuando uno se deja llevar por una ola grande, cuando algo incierto, bello y extraño le quita la comodidad; pues “50 Nereidas” es teatro y poesía y corriente de pensamiento unido en un personaje que lucha en un mundo extraño, hostil e intrigante.  Las 50 hijas de Nereo y Doris de la mitología griega ya no son nada, un recuerdo tal vez.

Sobreviven dos y Wasserman recrea en una especie de discurso poético-imaginario el diálogo entre las dos, entre aquella que se niega a perderse en la historia de la imaginería humana y la que contradice esa intención. La puesta en escena acompaña bien el trabajo de la actriz; el final destaca la esencia de la historia: “Aquí está mi cuerpo sin sustancia, sin historia, soy sólo un relato en la belleza de la orfandad. De la locura de hacerles la guerra a todos los que antes de nacer ya nos meten la enciclopedia. Devenir de la suerte de ser páginas libidinosas que escapan de sus tapas de biología libertaria.”

Ficha técnico artística:

CALIBAN
Mexico 1428 PB 5 
(mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Reservas: 4381-0521
Web: 
http://www.teatrocaliban.blogspot.com
Entrada: $ 80,00 / $ 60,00 - Viernes - 22:00 hs 

martes, 22 de julio de 2014

"Partida Real," de Normal Briski en el teatro Calibán de Buenos Aires

Es cierto. La locura es un espectro que habita rincones inesperados, como si fuera el “otro yo” del mundo sano. ¿Y las paredes que las sociedades “sanas” construyen para no quedar “contaminadas” por los locos, los enfermos o los indeseados? ¿Quién no tiene presente “La Máscara de la Muerte Roja” de Edgar A. Poe? La pared que separaba Berlín en dos partes, la pared entre México y los Estados Unidos de Norteamérica, la muralla en Gaza entre Israel y Gaza, las paredes sucias y abandonadas del hospital Borda en Buenos Aires…

El espectáculo “Partida Real” de Norman Briski, dirigido por Juan Washington Felice Astorga, investiga la línea delegada entre la locura y una sociedad que lleva abundantes síntomas de insania. Cinco locos separados por una pared. ¿Cómo es la vida al otro lado? Uno pasa y toca el timbre de “Partido en Dos,” para observar las acciones y hábitos de la familia y decide volver al Hospital Borda. Sucede algo similar a los otros y también vuelven. La sociedad de afuera no ofrece más contención que los locos reciben en el hospital. Pero falta uno. ¿Un desaparecido?

Aparecen entonces algunos flashes que ponen en marcha la memoria. Los fusilamientos de León Suarez, por ejemplo durante el golpe anti peronista. Pero en el espectáculo los hombres y mujeres masacrados vuelven a la vida. No sería difícil encontrar en la historia argentina muchas otras situaciones sugerentes de locura social.

      El teatro de Briski es una búsqueda que indaga en zonas de difícil acceso y este espectáculo es un buen ejemplo de esa intención. No es un camino fácil y su estética está en línea directa con la exploración a través de cuerpos despojados de realce; un escenario liberado de todo menos lo esencial. Es decir, los actores parecen trabajar con pasión sobre cómo entienden ellos mismo la locura. Y es allí donde nace el verdadero trabajo teatral: la búsqueda de ser otro aunque sea por una única vez. Tal vez hubiera sido interesante ver más matices, porque la locura es un campo sembrado de contrastes muy sútiles. Más allá de esa opinión personal del autor de esta nota, "Partida Real" es un espectáculo montado con mucho coraje, con honestidad artística, un hecho teatral importante que convoca el espectador a una discusión sobre el rol de la locura en el arte y en la sociedad.

“Partida Real” Domingos 19 horas en el teatro Calibán, México 1428. Teléfonos: 4381-0521/ 4384-8163
Web: 
http://www.teatrocaliban.blogspot.com
Entrada: $ 50,00 / $ 40,00 - Domingo - 19:00 hs - Del 06/07/2014 al 31/08/2014 
Ficha técnico artística